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No importa qué tan mayor seas, el dolor persistente no es normal

Enfermedades de los huesos en adultos mayores: mujer con dolor de huesos y articulacionesAproximadamente una de cada cinco personas mayores experimenta dolor constante de huesos, articulaciones y músculos. Dos de las áreas más comúnmente afectadas son las rodillas y los tobillos. Las enfermedades de los huesos en adultos mayores son un problema frecuente. Esto se debe en gran parte al proceso natural de envejecimiento. La osteoartritis, por ejemplo, es el tipo más común de enfermedad articular degenerativa y afecta al doble de mujeres que de hombres de 60 años o más.

Sin el tratamiento adecuado, el dolor de huesos y articulaciones puede volverse crónico y dificultar las actividades cotidianas. Muchas personas de la tercera edad tienden a atribuir el dolor de articulaciones y el dolor corporal al envejecimiento. Otras tantas a veces optan por automedicarse o soportar el dolor en silencio durante mucho tiempo. No obstante, el dolor constante no es algo normal. Este puede deberse a una enfermedad subyacente que se debe atender. El dolor no tratado puede volverse crónico y afectar significativamente la calidad de vida.

El dolor crónico se define como el dolor que persiste más allá de tres meses. Es especialmente relevante no ignorar el dolor persistente en ninguna parte del cuerpo. Esto podría indicar enfermedades como artritis, osteoporosis, enfermedad degenerativa del disco, cáncer, entre otras.

El hueso de un adulto mayor por lo general tiene un contenido mineral reducido y es propenso a osteoporosis. La osteoporosis es una condición en la cual los huesos son más frágiles y susceptibles a fracturas. Las enfermedades de los huesos en adultos mayores pueden causar rigidez en las articulaciones. Otros síntomas son sensibilidad, dolor punzante e inflamación.

El adulto mayor puede tener huesos especialmente frágiles debido a:

Osteopenia en el adulto mayor

Una de las enfermedades de los huesos en adultos mayores más simple y frecuente es la osteopenia.

La osteopenia es una condición que consiste en la pérdida de masa ósea. La osteopenia en el adulto mayor a menudo progresa a osteoporosis, enfermedad caracterizada por la reducción de la densidad mineral ósea y el aumento de la tasa de pérdida ósea. Es especialmente relevante saber que la densidad mineral ósea disminuye naturalmente con la edad. Por lo tanto, la probabilidad de que una persona padezca osteopenia u osteoporosis aumenta significativamente con el paso de los años.

Enfermedades de los huesos en adultos mayores: Osteopenia, pérdida de masa muscular

Causas de la osteopenia

Las causas de la osteopenia son diversas y similares a las causas de la pérdida de masa muscular (sarcopenia). La causa más común de la osteopenia en el adulto mayor es el envejecimiento en sí mismo. El envejecimiento esquelético progresa más rápido en mujeres que en hombres, debido a los cambios hormonales después de la menopausia. Además, se ha demostrado que la genética, la nutrición, el estilo de vida y padecer otras enfermedades, está asociado con la pérdida de masa ósea.

Durante los últimos años de vida de una persona hay una pérdida acelerada de tejido óseo. Esto probablemente está relacionado con factores genéticos, ya que existen múltiples genes involucrados en el control de las interacciones musculoesqueléticas. Además de la genética, los factores ambientales afectan significativamente el proceso de maduración, desarrollo y deterioro del sistema musculoesquelético. Un ejemplo de factor ambiental es una caída, que aumenta la probabilidad de desarrollar enfermedades de los huesos adultos mayores.

En el caso de las mujeres, durante la menopausia se presenta un desequilibrio entre la secreción y absorción de calcio. Como resultado, se puede producir una deficiencia de calcio y vitamina D. Esto a su vez puede aumentar la posibilidad de sufrir una pérdida acelerada de masa ósea. Fumar y consumir alcohol en exceso también puede contribuir a desarrollar osteopenia en el adulto mayor. Finalmente, el consumo alto de alcohol se asocia con caídas y fracturas tanto en hombres como mujeres mayores.

Enfermedades de los huesos en adultos mayores más comunes

Una fractura puede ser el primer signo visible de una enfermedad ósea en una persona mayor. Cada año, aproximadamente un millón y medio de adultos mayores sufre una fractura debido a una enfermedad ósea. Las enfermedades de los huesos en adultos mayores más comunes son las siguientes:

Artritis

Artritis: enfermedad de los huesos y articulaciones La artritis es una enfermedad musculoesquelética que causa dolor en las articulaciones, inflamación y rigidez. Los dos tipos más comunes de artritis en el adulto mayor son la osteoartritis y la artritis reumatoide.

Por un lado, la osteoartritis consiste en el desgaste progresivo del cartílago articular. A medida que el cartílago se vuelve menos elástico, pierde su capacidad de amortiguar el roce entre los huesos. Las personas mayores que sufren de osteoartritis a menudo padecen rigidez y dolor articular. El dolor puede ser agudo sobre todo en las mañanas en partes del cuerpo como dedos, rodillas, cadera y columna vertebral.

Por otro lado, la artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune. Esto significa que el cuerpo se está atacando a sí mismo. La artritis reumatoide es una de las enfermedades de los huesos en adultos mayores más frecuentes. Se caracteriza por dolor, hinchazón y deformidad en las articulaciones de los dedos, pies y muñecas. El dolor e inflamación en las articulaciones puede ser tan grave que puede incapacitar al paciente.

Enfermedad degenerativa del disco

El dolor lumbar y el dolor de cuello son fuentes muy comunes de dolor crónico en el adulto mayor.

Cuando los discos del cuello y la espalda baja se degeneran, el material blando dentro de los discos puede sobresalir o romperse. Como resultado, se puede ejercer presión sobre los nervios o la médula espinal. Un disco deslizado es una causa común de dolor nervioso y dolor lumbar en personas de edad avanzada.

Según los discos afectados, puede presentarse dolor de cuello, dolor lumbar o dolor agudo y punzante en glúteos y piernas. La enfermedad degenerativa del disco afecta a personas a partir de los 40 años y empeora a partir de los 60.

Espolones óseos

Los espolones óseos son protuberancias o crecimientos calcificados que pueden aparecer en los bordes de los huesos. Se pueden desarrollar a lo largo de la columna vertebral, en el cuello, hombros, caderas, rodillas o pies.

Cuando los espolones óseos presionan los nervios, tendones y ligamentos, por lo general se produce dolor. Tanto el hormigueo como el entumecimiento son signos de espolones óseos que están ejerciendo presión en los nervios.

Es especialmente relevante que el envejecimiento, degeneración del disco y las lesiones deportivas contribuyen al crecimiento de las espolones óseos.

Osteoporosis

Osteoporosis en una mujer mayor: pérdida de masa muscular severa que debilita los huesosComo ya se mencionó anteriormente, la osteopenia en el adulto mayor puede conducir a osteoporosis. A su vez, la pérdida de densidad ósea debido a osteoporosis puede causar fracturas dolorosas, discapacidad y deformidad. De todas las enfermedades de los huesos en adultos mayores, la osteoporosis es la más común. La genética y el tamaño del hueso influyen en el desarrollo de osteoporosis. Sin embargo, a menudo es posible prevenir, retrasar o reducir la pérdida ósea a través de una vida saludable.

La osteoporosis ocasiona que los huesos se vuelvan muy delgados y débiles. Esto aumenta el riesgo de fracturas por caídas. Es recomendable hacerse una densitometría ósea una vez al año, debido a que al principio puede no haber síntomas.

Cuando los huesos se debilitan gravemente por una osteoporosis avanzada, incluso los movimientos simples pueden provocar fracturas. Por ejemplo, agacharse para recoger una bolsa, estornudar o toser con mucho esfuerzo.

Tratamiento de las enfermedades de los huesos en adultos mayores

El objetivo principal del tratamiento de las enfermedades de los huesos en adultos mayores es, por supuesto, aliviar el dolor. No obstante, también se busca ayudar a restaurar la mayor parte de las funciones físicas y controlar cualquier trastorno incapacitante.

El tratamiento específico depende de la enfermedad en cuestión, pero puede incluir:

  • Evitar el reposo prolongado en cama: permanecer mucho tiempo sin actividad física puede conducir a un peor resultado
  • Medicamentos para aliviar el dolor y reducir la inflamación, como antiinflamatorios no esteroideos (AINE)
  • Medicamentos anticonvulsivos y antidepresivos para aliviar el dolor nervioso crónico
  • Relajantes musculares para dolores de espalda, dolor lumbar y dolor de cuello
  • Fisioterapia y ejercicio para fortalecer músculos, huesos, articulaciones y ligamentos, y para reducir el dolor articular y mejorar la flexibilidad
  • Inyecciones de anestésicos locales con pequeñas cantidades de esteroides (infiltraciones intraarticulares)
  • Cirugía cuando la condición es grave y no ha respondido bien a los tratamientos no quirúrgicos

Algunos procedimientos quirúrgicos comunes son el reemplazo de articulación (cadera o rodilla) y artroscopía. Un procedimiento mucho menos común es la artrodesis. Esta consiste en la fusión de dos o más huesos y la fijación de la articulación para bloquear su movimiento.

La valoración de un médico es esencial para diagnosticar la condición y definir el mejor tratamiento. Acostumbrarse a vivir con dolor es una causa frecuente de complicaciones.

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Fuentes

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