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Lesiones de huesos en el adulto mayor

Cuando los tejidos del cuerpo sufren daño se puede producir una lesión de tejidos blandos o lesiones de tejidos duros. El tejido blando es el tejido que conecta y sostiene las estructuras y órganos circundantes del cuerpo e incluye ligamentos, tendones y músculos. Mientras que el tejido duro incluye huesos y dientes. En este artículo nos enfocaremos en las lesiones de tejidos duros, en particular las lesiones de huesos en el adulto mayor.

Cuando hablamos de lesiones de tejidos duros por lo general nos referimos a fracturas o huesos rotos. Las fracturas a menudo tardan mucho tiempo en sanar porque el suministro de sangre al tejido duro es relativamente bajo. Cuando un hueso roto se atiende adecuadamente, sana sin problemas adicionales. Sin embargo, alrededor de 300 mil casos de fracturas al año tardan más en sanar o no sanan con los métodos tradicionales.

Tanto las lesiones de tejidos blandos como las lesiones de tejidos duros pueden ser graves y requerir atención médica. De hecho, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) en 2014, 2.4 millones de personas sufrieron una lesión debido a un accidente automovilístico, lo que requirió tratamiento médico.

Cuando un adulto mayor sufre un accidente, como una caída, es fundamental acudir con un profesional de la salud de inmediato. Es importante recibir atención médica para tratar una posible lesión de tejidos blandos o de huesos. La examinación médica es un factor importante para encontrar un problema de salud subyacente que pudo dar lugar a la caída.

Lesiones de huesos en el adulto mayor se deben a caídas: mujer en el suelo después de una caída

Las lesiones de huesos en el adulto mayor pueden afectar cualquier hueso del cuerpo, incluida la cabeza o la columna vertebral. Los tipos más comunes de lesiones de tejidos duros después de un accidente incluyen fracturas cerradas, fracturas abiertas o fracturas por desplazamiento.

Por qué las fracturas son tan problemáticas para los adultos mayores

Cuando un niño o adulto joven se rompe un hueso, puede tardar semanas e incluso meses en recuperarse por completo. No obstante, casi siempre vuelven a su nivel de funcionamiento normal.

Las consecuencias de una fractura pueden ser mucho más significativas para el adulto mayor. Además, el tiempo de recuperación puede ser considerablemente más largo. Un estudio reciente descubrió que es poco probable que las mujeres mayores que se rompen un hueso recuperen por completo su calidad de vida previa a la fractura. Esto incluso después de 10 años.

Otro estudio de 2016 de la Revista de Medicina General Interna (JGIM, por sus siglas en inglés) supervisó a 733 adultos con una edad promedio de 84 años. Esto durante dos años y medio después de haber sufrido una fractura de cadera. En ese momento, solo el 31% recuperó su capacidad normal para realizar sus actividades diarias.

Por lo general, las lesiones de huesos en el adulto mayor ocurren en personas que tienen huesos muy frágiles. Tener problemas con actividades como bañarse, comer y caminar antes de una fractura está relacionado con una menor posibilidad de recuperarse por completo.

Es especialmente relevante que el adulto mayor simplemente no sana tan rápido como una persona más joven. Esto se debe al deterioro natural de huesos, músculos y articulaciones por el envejecimiento. Sin embargo, se puede tomar medidas antes y después de una fractura para facilitar el proceso de curación.

Tipos de lesiones de huesos

Existen varios tipos de fracturas. Los cuatro tipos de lesiones de tejidos duros o de hueso son las siguientes:

Fractura cerrada: hueso roto pero aún dentro de la piel; es decir, no hay una herida visible porque la piel no se abrió. También se conoce como fractura simple.

Fractura abierta: hueso roto donde un extremo sobresale a través de la piel; por lo tanto, puede ser visible fuera del cuerpo. A veces recibe el nombre de fractura compuesta o fractura expuesta.

Fractura complicada: ruptura del hueso donde las estructuras u órganos circundantes también han sufrido daño. Por ejemplo, una costilla rota que ha perforado un pulmón. Esta lesión también recibe el nombre de fractura multifragmentaria.

Fractura por estrés: el hueso no está completamente roto, pero está dañado por grietas que se han desarrollado a lo largo de toda la estructura. Ocurre a menudo después de una tensión repetida en el hueso que se ha aplicado durante mucho tiempo.

Tipos de fracturas: las Lesiones de huesos en el adulto mayor más comunes son las fracturas

Primeros auxilios para lesiones de huesos en el adulto mayor

Saber de primeros auxilios ante una caída y posible fractura en una persona mayor siempre es recomendable. Mover el hueso roto puede aumentar el dolor y el sangrado, y puede dañar los tejidos alrededor de la lesión. Como resultado, esto puede conducir a complicaciones en la reparación y curación de la lesión.

El primer paso de primeros auxilios para una fractura consiste en inmovilizar el área lesionada. Se puede usar una férula para esto. Posteriormente, se debe controlar cualquier sangrado existente. En ocasiones es necesario alinear los huesos desplazados antes de poner la férula o la fijación ortopédica. A este procedimiento se le conoce como reducción y consiste en colocar el hueso roto en la posición correcta. Solo un profesional de la salud puede hacer esto.

Qué hacer y qué no hacer ante una fractura

Las fracturas de la cabeza o el cuerpo, por ejemplo, el cráneo, costillas y pelvis, son graves y deben ser manejadas por profesionales de la salud. Si se sospecha una lesión de huesos en el adulto mayor es importante seguir las siguientes recomendaciones:

Mantener a la persona quieta. No se debe mover al paciente a menos que exista un peligro inmediato. Esto es especialmente relevante si se sospecha de una fractura de cráneo, columna vertebral, costilla, pelvis o de la parte superior de la pierna.

Atender primero cualquier herida sangrante. Se debe detener el sangrado presionando firmemente en el sitio con un vendaje limpio. Si un hueso sobresale, aplicar presión alrededor de los bordes de la herida.

Mantener la herida cubierta con un vendaje limpio una vez que haya sido controlado el sangrado. Bajo ninguna circunstancia se debe tratar de enderezar los huesos rotos.

Brindar apoyo y comodidad al paciente. Se puede colocar una almohada debajo de la extremidad lesionada, por ejemplo, brazo o pierna. Evitar hacer movimientos innecesarios que puedan causar dolor.

Colocar una férula provisional para sostener la extremidad. Artículos como tablas de madera pueden funcionar como férula para algunas fracturas. Se debe inmovilizar la extremidad por encima y por debajo de la fractura.

Usar un cabestrillo. Esto con el fin de brindar soporte a una fractura de brazo o clavícula.

Levantar el área fracturada en caso de tratarse de una extremidad y aplicar una compresa fría para reducir la inflamación y el dolor.

Evitar que la persona coma o tome líquidos. Es recomendable que un profesional de la salud examine al paciente. Si la lesión es grave, es probable que el paciente requiera de cirugía para reparar el hueso.

Llevar al paciente a un hospital o llamar a los servicios de emergencia.

Tratamiento de las lesiones de huesos en el adulto mayor

Los huesos rotos se curan solos. El objetivo del tratamiento de una fractura es asegurarse de que los huesos estén alineados correctamente. El hueso necesita recuperarse completamente en fuerza, movimiento y sensibilidad. Algunas fracturas complicadas pueden necesitar cirugía, tracción quirúrgica o ambas.

Dependiendo de dónde esté la lesión y de qué tan grave sea, el tratamiento puede incluir:

  • Férula: para detener el movimiento del hueso roto.Yesos y férulas, procedimientos comunes para tratar lesiones de huesos en el adulto mayor
  • Fijadores: para dar soporte al hueso.
  • Yeso: para inmovilizar el hueso.
  • Tracción: una opción menos común que utiliza dispositivos como pesas y poleas para colocar el hueso desplazado de manera controlada.
  • Barras o placas de metal: son insertadas quirúrgicamente para mantener juntas las partes de hueso.
  • Analgésicos: para el alivio del dolor.

 

Complicaciones comunes de las lesiones de huesos en el adulto mayor

El daño al tejido duro es mucho más fácil de comprobar porque hay muchas herramientas de diagnóstico disponibles. Además de una radiografía, el profesional de la salud puede solicitar una resonancia magnética, tomografía computarizada o un ultrasonido. Sin embargo, el lado negativo es que como ya se señaló, el daño al tejido duro puede tardar mucho en sanar. Como resultado, puede ser muy difícil determinar el alcance del daño de la lesión.

Si un adulto mayor sufre una fractura de tobillo además de tardar meses en sanar, puede tener una cojera permanente. Esto con el tiempo genera desgaste y gastos médicos considerables.

Por otro lado, las lesiones de huesos en el adulto mayor con frecuencia dejan daño a largo plazo. Tal es el caso de parálisis, donde la calidad de vida puede verse muy afectada. Incluso si no se tiene dolor físico, el paciente puede presentar depresión, cambios emocionales y frustración.

Cómo prevenir caídas y lesiones de huesos en el adulto mayor

Tomar las siguientes precauciones puede ayudar a minimizar el riesgo de caídas y como resultado, de otras lesiones de huesos en el adulto mayor:

  • Realizar actividad física para mejorar la fuerza, movilidad y flexibilidad en el adulto mayor
  • Hacerse una prueba de densidad ósea al menos una vez al año
  • Limitar los medicamentos que inducen el sueño siempre que sea posible
  • Seguir al pie de la letra el tratamiento indicado para condiciones médicas subyacentes
  • Hacer modificaciones en el hogar como instalar barras de apoyo, eliminar obstáculos que puedan ocasionar un tropiezo y mantener suficiente iluminación
  • Consumir alimentos ricos en calcio y en vitamina D para fortalecer la salud ósea

 

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Fuentes

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