La importancia de la valoración de heridas

Importancia de la valoración de heridasEn México hay más de 1.5 millones de personas que sufren de heridas crónicas. Las causas son diversas, pero hay una necesidad compartida de resolverlas con el menor impacto en nuestra salud. Cuando entramos en este campo, hay un factor central, de máxima importancia: se trata de la valoración de heridas

Cuando tienes una herida que no parece mejorar, es recomendable visitar a un profesional certificado en el cuidado de heridas. Tratar una herida es una tarea más compleja de lo que parece. La valoración de heridas considera diversos factores que permiten llegar al diagnóstico y tratamiento adecuados. El objetivo es lograr la cicatrización en el menor tiempo posible, evitar complicaciones y prevenir futuras lesiones.

Factores de la valoración de heridas

Los siguientes son algunos de los factores que el profesional de la salud considerará en el diagnóstico. La lista no incluye todo lo que el especialista puede revisar y no siempre se revisa todo. Una vez que se llega a un diagnóstico y se define un tratamento, es necesario apegarse a él para lograr el mejor resultado clínico.

Como parte de la valoración de heridas, el profesional de la salud deberá elaborar un historial clínico detallado. En este, se hace un registro de los hábitos alimentarios, ingesta de líquidos, alergias conocidas o probables. Además de antecedentes personales y familiares de enfermedades relacionadas con el desarrollo de heridas. Por consiguiente, se incluye datos importantes como el tabaquismo, intervenciones quirúrgicas anteriores y actividades diarias, entre otros.

 Localización

La parte del cuerpo donde está ubicada la lesión, por ejemplo, cabeza, brazos, abdomen, pantorrilla, dedo gordo del pie, glúteos, etc.

El sitio de la herida puede ayudar al diagnóstico. Las úlceras del pie diabético a menudo surgen en áreas de distribución de presión anormal. Las ulceras venosas se producen principalmente en el área de la pierna. Las úlceras que no sanan, a veces en sitios inusuales, pueden revisarse para asegurar que no son malignas.

Dimensiones 

El tamaño de la herida se determina por la longitud, anchura y profundidad. Los dos primeros parámetros son valorados utilizando una regla desechable, mientras que el último requiere introducir un hisopo en la herida.

El tamaño debe evaluarse en la primera valoración de heridas y a partir de entonces. El contorno de la herida debe marcarse en hojas de acetato transparente para estimar la superficie de la herida. En las heridas que son más o menos circulares, se multiplica el diámetro más largo en un plano por el diámetro más largo en ángulo recto. En heridas de forma irregular, se suma el número de cuadros contenidos dentro del margen de la herida con una hoja de acetato cuadriculado. Estos métodos son los más simples, pero se debe reconocer que no son precisos. Sin embargo, proporcionan un medio por el cual se puede identificar el progreso de la herida. El posicionamiento del paciente, la curvatura del cuerpo o el estrechamiento de las extremidades afectan la precisión.

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Tipo de tejido presente en la herida

Una herida puede estar total o parcialmente cubierta por una escara seca color negro o marrón. Es posible que, por bandas amarillentas o verdosas, gránulos rojos o por tejido rosado recién formado. Asimismo, se puede presentar heridas que exponen estructuras internas como músculos, tendones, huesos o cápsulas articulares. Valorar el tipo de tejido presente en la herida determina la etapa del proceso de cicatrización. De igual manera, determina qué tipo de apósito que debe utilizarse para su tratamiento.

El lecho de la herida puede estar cubierto con tejido necrótico (tejido no viable por un suministro sanguíneo reducido), esfacelo (tejido muerto, generalmente amarillento) o escara (tejido necrótico seco, negro y duro). Este tejido impide la curación. El tejido necrótico y la mucosidad se pueden clasificar como excesivos (+++), moderados (++), mínimos (+) o ausentes (-).

Este tipo de tejido también puede albergar organismos patógenos, por lo que debe eliminarse. El tejido necrótico y la mucosidad se deben retirar (desbridar) con un bisturí para que el lecho de la herida pueda evaluarse con precisión

Exudado

Se refiere al líquido o drenaje que el cuerpo produce cuando el tejido sufre daño. Este líquido mantiene húmedo el ambiente, ayudando a la recuperación mientras no se excesivo. La cantidad y calidad de este exudado proporciona información valiosa sobre la herida y su progreso. Puede ser nulo, escaso, moderado o abundante. En cuanto a la calidad (tipo) existen diferentes tipos:

Tiene aspecto de suero, es claro, fino y acuoso. Es común durante la fase inflamatoria y se considera normal en pequeñas cantidades. Sin embargo, en cantidad moderada o abundante, puede indicar presencia de microorganismos.
Es sangrado fresco. Es considerado normal durante la fase inflamatoria de la cicatrización. También puede indicar un traumatismo en el lecho de la herida en etapas posteriores.
Es una combinación de los dos anteriores. Su consistencia es fina, acuosa y de color rojizo debido a que se mezclan pequeñas células de sangre con el drenaje seroso. Puede indicar daño en los capilares por el cambio constante de apósitos.
Este es denso y opaco. Puede ser marrón, amarillo o verde y tener un olor fétido o desagradable. Si se presenta en el lecho de la herida, significa que se encuentra infectada.

Estado de la piel perilesional (alrededor de la lesión).

La valoración de heridas incluye el estado de la piel circundante. Es importante cuidar la piel que rodea la herida para garantizar el avance correcto de los bordes de la misma. La piel perilesional seca se ve frágil y agrietada, por lo tanto, requiere de humectación para garantizar un adecuado nivel de hidratación. Una piel muy húmeda (macerada) se ve inflamada, blanda, con cambios en su coloración y requiere de apósitos con alto nivel de absorción.

La maceración a menudo es un signo de incapacidad del apósito para controlar el exudado de la herida, que puede resolverse con cambios de apósito más frecuentes o cambios en el tipo de apósito. Los callos que rodean y algunas veces cubren úlceras del pie neuropático (por ejemplo, en pacientes diabéticos) se deben desbridar. Esto es necesario para visualizar la herida, eliminar la posible fuente de infección y eliminar áreas cercanas a la herida sujetas a presión anormal.

¿Qué es un apósito?

Un apósito es una placa o barrera que contiene agentes formadores de gel. Se conforma por un compuesto adhesivo laminado sobre una capa exterior flexible resistente al agua. Algunos apósitos contienen diversos tipos de alginatos, ya sea de plata o calcio, con la finalidad de incrementar la capacidad de absorción. Son autoadherentes y existen diferentes tipos.

Puedes encontrarlos con o sin borde adhesivo y de diferentes grosores. Alguno son para recortar o pueden venir precortados para áreas específicas como sacro y talones. La mayoría son oclusivos, esto es que al colocarse sobre el área afectada reducen o evitan la pérdida del exudado natural de la piel. Un apósito provee un ambiente húmedo curativo, aislando la herida, proporcionando un desbridamiento autolítico. El desbridamiento es un proceso en el cual el tejido muerto o no viable se retira del lecho de la herida. Se denomina “autolítico” porque utiliza el proceso natural del cuerpo, que incluye enzimas y humedad.

una herida

Apósito hidrocoloide sobre una herida

El procedimiento consiste en colocar el apósito interactivo sobre la herida previamente lavada. La presencia del apósito permite que el organismo sea capaz de eliminar el tejido muerto.

Ventajas de usar apósitos hidrocoloides:

Algunos de los beneficios de este tipo de apósitos son los siguientes.

  • Son impermeable a bacterias y otros contaminantes
  • Son autoadherentes y moldeables. No se adhieren a la herida, solo a la piel intacta que se encuentra alrededor
  • Pueden usarse debajo de productos de compresión venosa
  • Son fáciles de aplicar
  • Disminuyen el tiempo de curación
  • Pueden usarse varios días antes de que sea necesario cambiarlos

Precauciones para el uso de apósitos hidrocoloides:

  1. No se recomienda usar apósitos hidrocoloides en heridas de exudado abundante o en fístulas. Las fístulas son una conexión anormal entre dos partes del cuerpo. Sus causas más comunes son la infección o inflamación en una herida aguda o quirúrgica.
  2. Los apósitos hidrocoloides deben usarse con precaución en pacientes con pie diabético.

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Apósitos hidrocoloides en úlceras de pie diabético

Los apósitos hidrocoloides son una alternativa segura para el pie diabético si:

  • Se usan solo en heridas apropiadas después de una evaluación completa del paciente
  • La herida es superficial sin signos de infección
  • Hay exudado bajo a moderado
  • No hay signos o síntomas de isquemia
  • Los apósitos se cambian con frecuencia
  • El apósito es dos centímetros más grande que la herida para evitar que se enrolle en los bordes
  • El apósito se retira si el residuo se adhiere al lecho de la herida, ya que puede producir olor o maceración

Fuentes

Autor no definido. (2016). The ABC of Wound Healing: Wound Assessment. 10 de marzo de 2018, de The National Center for Biotechnology Sitio web: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1360405/

Wound Care Advisor. (2014). What you need to know about transparent film dressings. 2017, de Wound Care Advisor Sitio web: https://woundcareadvisor.com/what-you-need-to-know-about-transparent-film-dressings-vol3-no4/

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