Ileostomía, el día que decidí ponerme de pie

Al día de hoy, he permanecido ocho meses con la ileostomía. El tiempo ha pasado increíblemente rápido a partir del día en que decidí ponerme en pie de forma definitiva. Sin mirar atrás ni lamentarme por lo que estaba viviendo. La realidad es que no soy una víctima, no tenía porque sentir lástima por mi misma y por mi situación. Soy una guerrera, lo he sido desde el principio.

ileostomíaRecuerdo que en un inicio, la sola idea de mirarme al espejo con una “bolsa” me parecía insoportable; siempre había sido una mujer vanidosa y en extremo visual; por lo que compartir dicha condición con mi entorno parecía lejano, muy lejano.

Y como sería esto posible, si yo misma sentía incomodidad al mirar ese dispositivo anti-estético pendiendo de mi abdomen; yo sólo pensaba, ¡ Dios! ¿No podría ser algo más discreto? ¿Cómo voy a hacer mi vida? Todos se van a dar cuenta de lo que me pasa.

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Una vez que los analizas desde un punto de vista objetivo. Te darás cuenta de que tu vida puede resultar sorprendentemente normal y común como la de todos las demás. En el exterior, tu anatomía parecerá como cualquier otra.

Hasta este punto, es comprensible que no sientas cómodo contando a todo mundo lo que le ha sucedido a tu cuerpo. Finalmente es parte de tu intimidad y tu decides quién merece saberlo y quién no. Lo que sucede es que toda la gente cuestiona sobre tu estado y puede ser difícil separar las intenciones sinceras que se tengan, de las que no lo son.

En lo personal, decidí (hace poco tiempo) externarle a ciertas personas la realidad de mi situación médica, con varios propósitos.

Pasos que decidí tomar:

  1. Habrá un círculo especifico con el que convivir de forma cotidiana y al conocer la situación, podrá fluir la relación de forma genuina y comprenderán algunas necesidades que mi ileostomía supone.
  2. Buscar desvanecer el estigma que nos persigue. No somos enfermos, lo estuvimos en cierto momento, ahora somos capaces de vivir de forma independiente y plena.
  3. Cambiar el preconcepto que se tiene sobre la realización de procedimientos quirúrgicos tales como la ileostomía.
  4. Encontrar en tu gente de confianza, seguridad y apoyo incondicional.

Finalmente me di cuenta, que no tenía porque enfrentar sola todas las situaciones que mi Ileostomía traería consigo, hasta Jesús tuvo ayuda para cargar la cruz; lo nuestro sólo es cuestión de saber en quién confiar tan preciado secreto.

Hoy me siento feliz, orgullosa de lo que he aprendido y de todos los momentos difíciles por los que he atravesado. Porque además nunca lo he hecho sola, se que cuento con el apoyo incondicional de mi novio, que se ha partido el alma en todo este proceso, en mi familia, que me ve como alguien sobrenatural a partir de lo que he superado y recientemente en mis amigas; que al conocer sobre mi ileostomía, me han externado toda su admiración y su solidaridad en cualquier cosa que mi situación clínica depare.

ileostomía, ostomizado y feliz

Durante este proceso, te habrás dado cuenta de quién ha permanecido a tu lado, ellos merecen saber sobre tu lucha física y emocional. Para los demás, es suficiente saber que te sometiste a una cirugía abdominal, eso va a satisfacer su morbo y los dejará vivir tranquilos tu respuesta.

Fuentes

Ostomizado y Feliz. (2016). Tener una ileostomía. 2017, de El blog del paciente ostomizado. Sitio web: www.ostomizadoyfeliz.com

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